Alejandro Villalobos
Los cables se están haciendo innecesarios. Actualmente hasta en los equipos de computación, donde las extensiones de ellos son cortos, pero se vuelven un enredo y afean el panorama. Hay desde impresoras hasta “mouse” que no requieren cables para estar subordinados al CPU.
Y eso no es todo. Los teléfonos celulares de tercera generación traen incorporado un dispositivo que permite enviar y recibir datos a través del infrarrojo. Un futuro sin cables comienza a dibujarse.
En medio de este boom de las comunicaciones inalámbricas entre un equipo y otro, dos estudiantes de la Universidad José Antonio Páez, desarrollaron un dispositivo que recibe y calcula señales eléctricas, las convierte en formato digital y las transmite a una PDA sin necesidad de cables, por infrarrojo.
Se dice en escasas cuatro o cinco líneas, pero el trabajo desarrollado por Jesús Nieto y Moisés Peña, bajo la tutoría del profesor Daniel Vega, fue arduo y complicado, pero con resultados positivos.
Lo que ellos crearon fue un osciloscopio, para la medición de señales eléctricas. Pero, a diferencia de los tradicionales, este aparato tiene la particularidad de, en primera instancia, acondicionar la señal (ampliar o reducirla, según sea el caso), procesarla y enviar todos los parámetros a una PDA, ya calculados y graficados.
“Con este equipo, ya se calculan los parámetros. Muestra la señal en la PDA, pero automáticamente muestra todos los valores”, explicó Peña. A lo que su compañero adicionó: “Permite las dos opciones, tener el gráfico y los parámetros ya listos”.
Una cajita negra
El dispositivo no es más de una cajita negra en la que se observa el cable que se conecta, seguramente, al equipo al que se le medirán las señales y el sensor de infrarrojos.
“Un microprocesador está haciendo todos los cálculos y los transmite a la PDA para que ésta los represente”, resumieron.
“Nos llamó la atención y quisimos hacer un equipo que fuera wireles”, destacó Nieto. “Se pueden colocar varias cajitas en un proceso o serie, y pasar con la palm para obtener los datos”, recalcó. Para mayor seguridad del personal la cajita quedaría dentro de la máquina y, desde allí, tomar los datos.
Ellos fabricaron la caja, y diseñaron dos software: uno de bajo nivel para el microprocesador que está en el dispositivo y otro para la PDA. “Se hizo toda la parte electrónica y la programación interna para que procesara los datos”, dijo Peña.
Agregó Nieto: “El dispositivo trabaja bajo el concepto de todas las herramientas de medición electrónica, que al recibir la señal eléctrica, que es de forma analógica, la estandariza a una forma que el procesador pueda entenderla”.
Por dentro
El dispositivo tiene la capacidad de recibir señales pequeñas o grandes: “Si es muy pequeña el procesador no la entenderá, por lo que hay que ampliarla y, si es muy grande, había que atenuarla”, comentaron.
Es por eso que la primera tarjeta presente en el aparato es para el acondicionamiento de la señal. Este board se encarga de recibir la señal y ajustarla para que el procesador pueda entenderla.
“Eso nos permite manejar señales pequeñas, como de 500 milivoltios, hasta tan grandes, como de 200 voltios, sin necesidad de una punta atenuadora, como se observa en los dispositivos tradicionales”.
En la segunda tarjeta se recibe la señal acondicionada. Es digitalizada y procesada. Realizados todos los cálculos, pasa a la tercera tarjeta que se encarga de transmitir los datos, a través del infrarrojo al otro dispositivo, que es la PDA.
“Le pasa los puntos para que él (el PDA) grafique y luego le pasa los valores de los otros parámetros para que pueda montar la tabla”, explicó Peña.
¿Un electrocardiógrafo?
Nieto y Peña destacaron que la diferencia entre su creación y un electrocardiógrafo es prácticamente ninguna. “En vez de ordenarle que calcule voltajes, se le piden las frecuencias de los latidos del corazón”, destacó Peña.
-Así cualquiera podría tener un equipo de éstos en su casa.
Además, ya no sería una punta de prueba o unos caimanes los que estarían en el extremo del cable que toma la información, sino unos sensores de los que usan para el electrocardiograma.
Convencido, Nieto dijo que con pequeñas modificaciones se puede adaptar el dispositivo para la captación y procesamiento de señales de toda índole.
“Hay equipos en el mercado de tamaño reducido, pero sólo es un osciloscopio. Con el nuestro se puede interactuar”.
La PDA es un equipo versátil que muchos tienen a su alcance. “Se le puede instalar un osciloscopio de mano, con una cajita y un software”, agregaron.
Bajo y alto nivel
El software que le cargaron al microprocesador presente en el osciloscopio es de bajo nivel. Utilizaron Assembler y explicaron por qué: “Es el lenguaje más básico. Hoy en día existen lenguajes más fáciles, pero ocupan mucha memoria y hacen ineficiente el sistema. Uno puede definir qué instrucciones ejecutará el dispositivo”, dijo Peña. “La optimización de la memoria es muchísima, porque se puede hacer un programa completo y se lleva sólo la mitad de la memoria”, agregó Nieto.
Mientras tanto, el software de la PDA es totalmente diferente, pero a la vez compatible, porque los datos que calcula por el puerto, los procesa y los muestra.
“Es un software totalmente amigable, tiene un menú que le permite conectarse con el otro dispositivo, visualizar valores y tiene otras opciones”, dijo Nieto. Además, interactúa con el dispositivo, que trabajará de acuerdo a las ordenes que le envían desde la PDA.
Diario el Carabobeño
24 de septiembre de 2006.
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