Celebrado el 196º aniversario de declaración de Independencia
Todos debemos tomar partido por la reconciliación
José Gómez Zamudio pronunciando el discurso de orden en la Casa Páez.
(Foto Carlos Blanco)
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La Sociedad Bolivariana celebró, ayer al mediodía, su tradicional sesión solemne para conmemorar la declaración de la Independencia de Venezuela, ocurrida el 5 de Julio de 1811, en la cual el orador de orden fue José Gómez Zamudio, vicerrector de la Universidad José Antonio Páez.
En su discurso, el orador hizo una exhortación a tomar partido por la reconciliación y conservación de nuestra identidad de pueblo venezolano, en concordancia a lo evidenciado con la emergencia del nuevo paradigma... de acuerdo al pensamiento de Simón Bolívar.
La sesión fue presidida por Julio Centeno, acompañado de Gerardo Estrada, en representación del gobierno de Carabobo; Subdelia Páez de Sevilla, presidenta, de la Sociedad Amigos de Valencia; Guillermo Loreto Mata, Rigoberto Rodríguez, Eumenes Fuguet Borregales, Astrid Villegas, cónsul de Colombia; Ramón Burguillo cónsul de Gran Bretaña en Valencia; y don Luis Ovalles Urriola, de la junta directiva nacional de la Sociedad Bolivariana de Venezuela.
José Gómez Zamudio dio inicio a su discurso, ante una numerosa y distinguida concurrencia reunida en la gran sala de la Casa Páez, recordando episodios de la Revolución Francesa en 1789, que influyeron en los movimientos que condujeron a la declaración de la Independencia de Venezuela, para lo cual fue decisiva la presencia de la Sociedad Patriótica, animada por Francisco de Miranda.
“El proceso que condujo a nuestra declaración de Independencia -dijo- no fue el producto de una asonada o de un motín descontrolado, sino que fue la consecuencia de acontecimientos, que tuvieron profundas raíces en los campos político, económico, social y cultural”... para la formación de un sentimiento de ser distinto al europeo.
En su discurso, Gómez Zamudio elogió “el proceso de transformación histórica respaldado por una amplia mayoría de todos los sectores de la vida nacional que vive el país”.
“Lamentablemente, en forma similar a los acontecimientos posteriores al 5 de Julio de 1811, se han producido fracturas internas que han conducido a la conformación de dos grandes bloques con posiciones cada vez más radicalizadas”.
“El pueblo es la mayoría en ambos bandos. No permitamos que ambiciones descontextualizadas nos desvíen del camino a la gran Patria que soñó el Libertador. Porque los enemigos comunes a los dos bandos están al acecho, aupando contradicciones y enfrentamientos fratricidas para beneficiarse de ellos”, advirtió Gómez Zamudio.
Valencia, julio 6 (Alfredo Fermín)
Diario El Carabobeño
A continuación presentamos el texto completo del discurso ofrecido por el Dr. José Gómez Zamudio en los actos de celebración del Día de la Independencia.
Ciudadanos
Presidente y demás miembros de la Sociedad Bolivariana Del Estado Carabobo
Invitados Especiales
Señores y Señoras.
Ante todo mi sincero agradecimiento por el honor que me han concedido al designarme orador de orden en esta magna fecha de conmemoración de nuestro aniversario de declaración de Independencia realizada el 05 de julio de 1811, por el Congreso de las 7 Provincias que en ese momento formaron la Confederación Americana de Venezuela: Caracas, Cumana, Barinas, Margarita, Barcelona, Mérida y Trujillo. Los antecedentes más importantes de este acontecimiento, a nivel internacional, fueron la Revolución Americana (1776) y la Revolución Francesa (1789).Ahora bien, sabemos que la Revolución Francesa generó una serie de acciones militares que condujeron a un golpe militar de Napoleón en 1799 y posteriormente, en 1804, su ascenso al poder como Emperador de Francia y gran parte de Europa, lo que ocasionó que en España en 1808 se sustituyera a su legitimo Rey Fernando VII por otro monarca que era José, el hermano de Napoleón.Esto hizo que las provincias de Venezuela y de otras partes de la América Española declararán originalmente su lealtad a Fernando VII y que al poco tiempo se declararan independientes. Volviendo a los antecedentes mencionados, en el contexto de la Independencia de las colonias de Norteamérica se produjo la Declaración de Derechos de Virginia el 12 de junio de 1776, la cual es considerada la primera declaración de derechos humanos moderna de la historia. En este documento se proclama que todos los hombres son por naturaleza libres e independientes y tienen una serie de derechos inherentes de los cuales no pueden ser privados. Aunque esta declaración no evitó de por sí, que Virginia se organizara como un estado esclavista ni que las mujeres fueran marginadas, su dinámica fue impulsando en todo el mundo la profundización del significado de los derechos humanos haciéndolos cada vez mas aplicables a todas las actividades de la sociedad. El texto también destaca los aspectos esenciales de la idea moderna de los derechos humanos en cuanto a ser universales y encontrarse por encima de todas las decisiones de los gobiernos. El Marqués Gilbert de Lafayette, quien había peleado en la Independencia de Estados Unidos, tomó la Declaración de Virginia y sobre ella compuso el primer borrador de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano durante la Revolución Francesa. La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano fue una declaración de principios de la Asamblea Constituyente francesa, realizada el 26 de agosto de 1789, que fue el prefacio a la Constitución de 1791. Se basó en la teoría de la voluntad general de Rousseau y en la división de poderes de Montesquieu así como en los derechos naturales que defendían los enciclopedistas y los actores mas destacados del pensamiento de la Ilustración, quienes proclamaban una nueva manera de concebir la realidad donde la razón suplantaba al dogmatismo. El contenido de este documento sirvió de base e inspiración a todas las declaraciones tanto del siglo XIX como del XX y constituyó la base de la revolución de mayor alcance histórico en su tiempo en su doble vertiente, moral (derechos naturales inalienables) y política (condiciones necesarias para el ejercicio de los derechos naturales e individuales). Condicionó la aparición de un nuevo modelo de Estado, el de los ciudadanos, el Estado de Derecho, democrático y nacional. El documento constituye de por si un texto atemporal, único, que puede ser separado del texto constitucional original y, por tanto tuvoun carácter universal, a lo que hay que añadir la brevedad, claridad y sencillez del lenguaje. De ahí su trascendencia y éxito tanto en Francia como en Europa y en el mundo occidental en su conjunto. Como hemos visto en esta breve reseña, el acontecimiento de fondo más importante como antecedente de nuestra independencia fue entonces la Revolución Francesa. Este trascendental acontecimiento acabó en Francia con el régimen monárquico absolutista y produjo entre otros logros, además de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, la separación de poderes del Estado, los cuales hasta ese momento estaban concentrados en un solo hombre por disposición divina y hereditaria lo cual fue expresivamente manifestado por uno de ellos, Luis XIV con la famosa frase “El Estado soy Yo”.
Pues bien antes del retorno al régimen de corte monárquico y de la supresión de la Declaración de los Derechos del Hombre de la Constitución Francesa por parte de Napoleón, las ideas de libertad, igualdad y fraternidad inspiradas y promovidas por los actores del Siglo de la Ilustración ya se habían difundido en las colonias Hispanas de América y habían producido en las provincias que integraban la Capitanía General de Venezuela los primeros movimientos de aspiraciones independentistas, entre los cuales destacan el de José Leonardo Chirinos y José Caridad González en 1795, la conspiración de Manuel Gual y José María España en 1797, la tentativa de Francisco Javier Pirela en 1799 y las dos invasiones de Francisco de Miranda en1806. Después de los acontecimientos de Bayona (1808), donde se designó a José Bonaparte como Rey de España e Indias y se promulgó una nueva Constitución, tanto en la madre patria como en sus colonias se iniciaron los movimientos de resistencia al imperio Francés.
El 19 de Abril de 1810, el Cabildo de Caracas con el apoyo de gran parte del pueblo y de sectores determinantes de las fuerzas armadas, así como de destacados personajes del clero, de la sociedad y de los intelectuales, depuso al Gobernador y Capitán General Vicente de Emparán y a los demás altos funcionarios y los envió al exilio. A partir de esta fecha histórica se desencadenan una serie de acontecimientos que conducen a crear las condiciones propicias para la obtención de la plena independencia de la corona española. La Junta Suprema que sustituyó en el poder a Vicente Emparán,evidenció muy claramente esta intención de soberanía con el envío de una misión diplomática a Londres, constituida por Simón Bolívar, Luis López Méndez y Andrés Bello, con el objetivo de exponer ante el gobierno Inglés la posición de la nueva dirigencia de Venezuela frente a la regencia de España y la ambición imperial de Napoleón. Los integrantes de la misión enviada por la Junta Suprema Caracas se entrevistaron en Londres con Francisco de Miranda y este decidió regresar a Caracas, donde fue designado el 31 de diciembre de 1810 como Teniente General de los Ejércitos de Venezuela.
Miranda fue el primer criollo de dimensión histórica mundial. Se inició como soldado de infantería del ejército español en África, alcanzando allí el grado de Capitán. En 1781 fue enviado a América con el General Juan Manuel Cagigal donde alcanzó el grado de Teniente Coronel por su destacada actuación en el Sitio de Pensacola en Florida, con lo cual contribuyó a la causa de los rebeldes norteamericanos como parte de la estrategia que en ese momento desplegaba la corona española para el debilitamiento del imperio inglés. Con el inicio de la revolución Francesa Miranda se alistó en el ejército Francés y alcanzó el grado de Mariscal de Campo. Su nombre figura en el Arco del Triunfo en París. Debido a intrigas fue apresado por considerársele miembro del partido de los Girondinos y permaneció encarcelado hasta la muerte de Robespierre. Miranda salió de Francia atravesando el canal de la Mancha y marchó a Londres donde trató de conseguir recursos para emprender en América su empresa libertadora, pero sus esfuerzos resultaron en vano. Posteriormente Miranda viajó a Nueva York y se entrevistó con el Presidente Thomas Jefferson, pero tampoco obtuvo la ayuda que esperaba. Sin embargo, con la ayuda de algunos amigos, logró armar el bergantín "Leander" -el mismo nombre de su hijo-, y zarpó para Jacmel, Haití, el 2 de febrero de 1806. En el puerto haitiano, se le unieron las goletas "Bee" y "Bacchus". El 12 de marzo ondea por primera vez la bandera tricolor (amarillo, azul y rojo) creada por él, en el mástil del "Leander" anclado en la Bahía de Jacmel, y se dispone a invadir tierra firme por Ocumare. El 28 de abril ocurre el combate naval frente a Ocumare: los navíos españoles obligan al "Leander" a retirarse y capturan a las goletas "Bee" y "Bacchus", con 60 prisioneros, 10 de los cuales son condenados a muerte. Miranda no se da por vencido, y luego de reagruparse en Trinidad, desembarca en la Vela de Coro el 3 de agosto de 1806, toma el fortín, iza la bandera tricolor, y entra en Coro el 4 de mayo. La población reacciona con frialdad, muchos evitan comprometerse, y otros prefieren huir al campo. Luego de 10 días de inactividad, Miranda decide abandonar Coro: pasa a Aruba y vaga por algunas islas del Caribe, antes de regresar decepcionado a su casa de Londres en Inglaterra. Allí permaneció hasta que fue requerido por los Comisionados de la Junta Suprema para que regresara a Venezuela después del 19 de Abril de 1810. En Caracas, Miranda impulsó la instalación de la Sociedad Patriótica y en 1811 se incorporó al Congreso Constituyente junto con otros cuarenta diputados.
El 2 de marzo de 1811 se reunieron en Congreso en Caracas los representantes de siete de las diez provincias que formaban parte de la Capitanía General de Venezuela: Caracas, Cumana, Barinas, Margarita, Barcelona, Mérida y Trujillo. Se negaron a participar Coro, Maracaibo y Guayana que para aquel momento se mantenían fieles a la corona española. A medida que avanzaban las discusiones la idea de la independencia fue ganando adeptos en el seno del Congreso. Muchos diputados la apoyaron con apasionados alegatos, otros con argumentos históricos. La oposición del diputado de La Grita, el Sacerdote Manuel Vicente de Maya, se vio arrollada por los discursos de Peñalver, Roscío, Miranda, Palacio Fajardo, Yanes, Toro y muchos mas, favorables a la Independencia. Simultáneamente los jóvenes de la Sociedad Patriótica levantaban sus voces a favor de la causa independentista y proclamaban expresiones de ardoroso apoyo como la expresada por el futuro Libertador Simón Bolívar, cuando exclamó ante los argumentos de no ser impacientes ´¿Es que trescientos años de calma no bastan?¨. Finalmente, en la tarde del 5 de julio de 1811 se sometió a votación la propuesta de Independencia y fue aprobada por 40 de los 41 diputados presentes con la sola excepción del representante de La Grita, población que para ese momento formaba parte de la Provincia de Mérida. Inmediatamente se le solicitó al Ejecutivo su pronunciamiento, correspondiéndole a Cristóbal Mendoza el ejecútese en su condición de Presidente como miembro del triunvirato designado el 19 de abril de 1810. Después de aprobada la Declaración de la Independencia, el Congreso se dedicó a la redacción de la Constitución la cual fue promulgada el 21 de diciembre de 1811. Como sabemos, a principios de 1812 se inició la Guerra de Independencia y al poco tiempo se derrumbó la primera Republica como consecuencia, en gran parte de nuestros desacuerdos internos lo cual condujo a la Capitulación de Miranda. Sin embargo, ya se había sembrado la semilla de la libertad y el pueblo estaba dispuesto a cualquier precio por cosecharla. Vendrían después diez largos años de luchas y sacrificios en los cuales pereció un tercio de la población venezolana hasta la obtención de la meta anhelada bajo la conducción de un líder de dimensión continental, como lo fue Simón Bolívar, quien supo interpretar esos deseos de libertad y conducir a su logro a los pueblos de otras cinco naciones hermanas.
Como podrá observarse el proceso que condujo a nuestra declaración de Independencia no fue el producto de una asonada o de un motín descontrolado, sino que fue la consecuencia de una serie de acontecimientos que tuvieron profundas raíces en los campos político, económico, social y cultural. No existía en la época el Estado venezolano, pero las provincias que integraban la Capitanía General habían adquirido en los tres siglos de dominación una fisonomía propia dentro del imperio español. Había ya un cierto modo de ser venezolano, si bien con acusados rasgos regionales en el Oriente, en los Andes, en los llanos y por supuesto en el centro. No se puede hablar de la existencia de una conciencia nacional, pero si era un hecho que en ciertos sectores de la sociedad se manifestaba un sentimiento de ser distintos del europeo.
Así como en aquellos momentos, las características de los medios de producción estaban evolucionado desde el sistema latifundista al de la Revolución Industrial acelerada con la invención de la maquina de vapory el predominio del paradigma de la modernidad y el método científico sobre la concepción teológica de la existencia; así en nuestros días, vemos el nacimiento, una vez mas, de una nueva manera de pensar, la razón es ahora la desplazada por la presencia de una serie de elementos que evidencian la emergencia de un nuevo paradigma como lo es el del postmodernismo y la sociedad del conocimiento, caracterizado por factores como el de la globalización, la transdiciplinariedad, la diversidad cultural, la metacognición, la sostenibilidad, la incertidumbre y la contextualización; y una serie de valores como los de la responsabilidad social, la solidaridad, la equidad, la justicia y la búsqueda de la verdad y la excelencia, los cuales son enarbolados por la mayoría de las instituciones académicas y cuyo ejercicio es a su vez consagrado en principios como la autonomía, el pluralismo político, la libertad de expresión... y otros registrados en nuestra Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
Nuestro país desde 1998, inició un proceso de transformación histórica respaldado por una amplia mayoría de todos los sectores de la vida nacional y en 1999 se aprobó una nueva Carta Magna, la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Es nuestro deber trabajar por superar las diferencias internas inherentes a la naturaleza de la complejidad humana, cultivando la tolerancia y haciendo de la diversidad una fortaleza que nos permita interpretar hermenéutica mente las doctrinas globalizantes y contextualizarlas con un sentido crítico aplicado a nuestros procesos sociales para enrumbar a nuestra querida patria hacia un destino mas próspero para nuestros hijos y las generaciones futuras. Lamentablemente, en forma similar a los acontecimientos posteriores al 5 de julio de 1811, se han producido fracturas internas que han conducido a la conformación de dos grandes bloques con posiciones cada vez mas radicalizadas. Sin embargo el pueblo que quiere la unidad y la convivencia pacífica entre hermanos es la mayoría en ambos bandos. No permitamos que ambiciones descontextualizadas nos desvíen del camino a la gran patria que soñó nuestro glorioso Libertador, porque los enemigos comunes a los dos bandos están al acecho aupando contradicciones y enfrentamientos fratricidas, para beneficiarse de ellos.
Señores y señoras, estamos ante una nueva coyuntura, como la que rodeó a los acontecimientos del nacimiento de nuestra nación el 05 de Julio de 1811.Nuevamente, el pueblo venezolano es protagonista de estos acontecimientos y nosotros como parte de esta nación y como académicos y universitarios no podemos eludir el rol que nos corresponde, sea cual sea la posición que tomemos.Yo los invito a tomar partido por la posición de reconciliación y conservación de nuestra identidad de pueblo venezolano en concordancia a lo evidenciado con la emergencia del nuevo paradigma del pensamiento complejo con sus postulados de individuo, sociedad y especie y en concordancia con lo expresado por nuestro padre libertador en una de sus alocuciones, proféticamente vigente en esta transición paradigmática de la cual somos actores activos o pasivossegún lo que decidamos: Unión, unión o la anarquía nos devorará.
Muchas gracias a todos y buenas tardes.